GEORGE
SOROS: DINERO ELECTORAL, EL HOMBRE DEL YEN.
El reporte semanal sobre George Soros deja esta vez
una fotografía particularmente interesante del poder que se construyó alrededor
del financiero húngaro-estadounidense. Soros aparece en noticias aparentemente
desconectadas —las elecciones legislativas estadounidenses, la intervención
sobre el yen japonés, la política española y el financiamiento internacional de
organizaciones—, pero todas permiten observar las distintas ramificaciones que
dejó una trayectoria que comenzó en la especulación financiera y terminó
convertida en una extensa estructura de influencia política y filantrópica. Ya
no se trata solamente de George Soros. Aparecen su hijo Álex, Open Society
Foundations y antiguos operadores financieros que hoy ocupan posiciones
centrales dentro del poder estatal estadounidense.
Este dato resulta más revelador que cualquier
denuncia personal contra Soros. El problema contemporáneo es la capacidad del
gran capital para convertirse directamente en influencia política. Las fortunas
compiten financiando candidatos, PAC, organizaciones, centros de pensamiento y
campañas de incidencia. Soros representa el ala progresista de ese fenómeno,
pero Musk, Yass y otros multimillonarios muestran que el mecanismo atraviesa
las fronteras partidarias. La democracia electoral permanece formalmente basada
en el principio de un ciudadano, un voto; alrededor de ella, sin embargo,
funciona una infraestructura política donde la capacidad para financiar
organizaciones y campañas está extraordinariamente concentrada.
SCOTT BESSENT: DEL ENTORNO FINANCIERO DE SOROS AL
TESORO DE ESTADOS UNIDOS. La noticia económicamente más interesante de la semana lleva a un
antiguo colaborador de Soros. Scott Bessent, actual secretario del Tesoro
estadounidense, desempeñó un papel central en la intervención coordinada de
Estados Unidos y Japón para sostener al yen, que había caído a niveles no
vistos desde 1986. Estados Unidos compró yenes y utilizó una operación poco
habitual: vendió euros en lugar de dólares para hacerlo. La actuación conjunta
fortaleció inicialmente al yen en más de un 4%. Reuters señala que Japón habría
vendido hasta US$59.000 millones en valores durante la operación.
La biografía de Bessent convierte el episodio en
algo más significativo. Antes de llegar al Tesoro trabajó en Soros Fund
Management y participó en el mundo de las grandes operaciones especulativas
sobre monedas. Reuters incluso habla de una emergente “doctrina Bessent”,
caracterizada por un mayor empleo de instrumentos financieros estadounidenses
para estabilizar economías aliadas. La intervención sobre Japón también protege
un interés estadounidense concreto: Japón es el mayor tenedor extranjero de
bonos del Tesoro de Estados Unidos y una venta masiva de esos activos podría
elevar el costo de financiamiento norteamericano.
Aquí aparece una dimensión del poder Soros
diferente de Open Society. Las redes de una gran estructura financiera no
producen únicamente riqueza; también producen cuadros. Personas formadas en
fondos de inversión pasan posteriormente a bancos centrales, ministerios,
organismos multilaterales y gobiernos. Bessent no actúa hoy en nombre de Soros
y sería incorrecto presentarlo de esa manera. Lo relevante es la circulación de
élites entre las grandes finanzas y el Estado: un antiguo operador de uno de
los fondos especulativos más conocidos del mundo dirige ahora el Tesoro de la
principal potencia financiera internacional.
ÁLEX SOROS ENTRA EN LA BATALLA POLÍTICA ESPAÑOLA. En España, El País dedicó
esta semana una columna a la circulación de mensajes en Truth Social alrededor
de Pedro Sánchez, la inmigración y George Soros. Entre los elementos utilizados
para construir esas acusaciones aparece una fotografía de Sánchez junto a Álex
Soros, hijo y sucesor político de George Soros. El dato comprobable es que
existe relación y encuentros públicos entre dirigentes políticos y Álex Soros.
Pero la presencia de Álex resulta políticamente
relevante por otra razón. George Soros ha cedido progresivamente el
protagonismo y su hijo aparece ahora en reuniones con dirigentes, organismos
internacionales y actores políticos. La continuidad no depende de que George
Soros permanezca personalmente activo. Open Society y la red de relaciones
desarrollada durante décadas poseen vida institucional propia.
OPEN SOCIETY CONTINÚA ACTUANDO SOBRE POLÍTICAS
INTERNACIONALES. También
continúa desarrollándose una noticia detectada en el reporte anterior. La
agencia estadounidense Jewish News Syndicate (JNS), informó que Open Society Foundations respalda
a organizaciones implicadas en una acción ante el máximo tribunal
administrativo francés para exigir medidas que impidan relaciones comerciales o
inversiones vinculadas con la presencia israelí en Jerusalén Este, Judea y
Samaria. La acción
muestra nuevamente que la actividad de estas fundaciones no se limita a la
beneficencia: sus recursos llegan a organizaciones que emplean tribunales y
mecanismos jurídicos para intentar modificar decisiones estatales y relaciones
económicas internacionales.
Estamos ante la transformación de una fortuna
financiera en una estructura capaz de sobrevivir a su fundador. Existe un
heredero, Álex Soros; existe una institución, Open Society Foundations; existe
una red internacional de organizaciones financiadas; y existe también una
generación de antiguos profesionales vinculados al mundo financiero de Soros
que siguieron carreras independientes y algunos alcanzaron posiciones
extraordinariamente importantes.
El poder duradero no consiste en controlar cada
acontecimiento, sino en construir instituciones, financiar organizaciones,
formar cuadros y establecer relaciones capaces de sobrevivir durante
generaciones. George
Soros está desapareciendo progresivamente de la primera línea. Sin embargo, el
sistema de influencia construido alrededor de su fortuna ya no necesita de su
presencia cotidiana. El hombre envejece; el capital se transmite; las
organizaciones permanecen y las redes continúan funcionando.
