domingo, 1 de noviembre de 2026

SOROS EN EUROPA: SIETE ORGANIZACIONES EN FRANCIA Y UNA CONEXIÓN CON DEMOCRACIA21 EN ESPAÑA

SOROS EN EUROPA: SIETE ORGANIZACIONES EN FRANCIA Y UNA CONEXIÓN CON DEMOCRACIA21 EN ESPAÑA



POR IVAN ORE.

Las investigaciones publicadas por La Gaceta los días 18 y 21 de octubre de 2026, junto con un reportaje de E-Notícies del 25 de octubre, permiten examinar la presencia de Open Society Foundations, la red de fundaciones creada por George Soros, en dos escenarios de la política europea: las movilizaciones estudiantiles francesas y la aparición de Democracia21 en España. Los artículos identifican relaciones financieras e institucionales entre Open Society y organizaciones que participan en el debate público, las movilizaciones sociales y los centros de pensamiento. La cuestión central es determinar cómo estas relaciones permiten construir redes de influencia que permanecen activas más allá de las elecciones y los cambios de gobierno.

FRANCIA: SIETE ORGANIZACIONES VINCULADAS A OPEN SOCIETY

La investigación publicada por La Gaceta el 21 de octubre identifica siete organizaciones que han intervenido de distintas maneras en las protestas estudiantiles francesas y que mantienen, o han mantenido, relaciones financieras con Open Society Foundations. Las movilizaciones, relacionadas con las condiciones de enseñanza y el coste de vida, estuvieron acompañadas de enfrentamientos con la policía, incendios y saqueos. Las organizaciones examinadas participaron mediante convocatorias, adhesiones a las reivindicaciones estudiantiles o denuncias sobre la actuación de las fuerzas de seguridad.

La Liga de los Derechos Humanos (LDH) recibió financiación de Open Society en 2017, según un informe de la Cour des comptes francesa publicado en 2021. El 16 de octubre de 2026, su sección de Nantes convocó a respaldar la movilización estudiantil del día siguiente, estableció un punto de encuentro para sus integrantes y apoyó una petición que contenía diez medidas relacionadas con la educación y las condiciones de vida de los estudiantes.

Human Rights Watch (HRW) recibió un compromiso de financiación de US$100 millones durante diez años, anunciado por Open Society en septiembre de 2010, para ampliar su presencia internacional. El 14 de octubre de 2026 publicó un pronunciamiento sobre las protestas francesas en el que denunció el uso excesivo de la fuerza policial y reclamó garantías para los menores participantes. Su intervención documentada consistió en denunciar actuaciones policiales, sin que los antecedentes presentados la identifiquen como organizadora de las manifestaciones.

La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) incluye a Open Society entre sus financiadores privados. La Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), por su parte, registró en sus cuentas de 2024 ingresos por 620.616,71 francos suizos procedentes de esas fundaciones. Ambas organizaciones, junto con la LDH, suscribieron un comunicado del 9 de octubre que cuestionó la respuesta policial y judicial frente a las movilizaciones y solicitó investigar posibles abusos.

Amnistía Internacional también aparece vinculada financieramente a Open Society. Las cuentas de Amnesty International Limited correspondientes a 2024 atribuyeron principalmente a una aportación de esas fundaciones el incremento de sus ingresos por subvenciones. Durante las protestas francesas, Amnistía reclamó proteger el derecho de reunión pacífica y evitar el uso desproporcionado de la fuerza. La financiación identificada corresponde a su estructura internacional y no acredita una transferencia específica a la sección francesa para las movilizaciones de octubre.

Las otras dos organizaciones son 350.org y Attac Francia. La primera incluyó a Open Society entre sus financiadores en el informe anual de 2021. Su sección francesa participó en el Mouvement du 26 septembre y presentó el 17 de octubre como una jornada de convergencia de las protestas. Attac Francia convocó expresamente a manifestarse ese día y figura como coeditora de un informe publicado en 2017 cuya versión francesa recibió financiación parcial de Open Society Initiative for Europe.

Estos antecedentes permiten identificar siete relaciones financieras de distinta naturaleza y antigüedad. No acreditan que Open Society haya financiado directamente las protestas de octubre de 2026 ni que las siete organizaciones participaran en los enfrentamientos violentos. Lo documentado es la existencia de una red de entidades con antecedentes de financiación común que, desde sus respectivas actividades, intervinieron en un mismo escenario de movilización y controversia política.


ESPAÑA: DEMOCRACIA21 Y EL CONSEJO EUROPEO DE RELACIONES EXTERIORES

El segundo escenario aparece en España. La Gaceta informó el 18 de octubre que Miriam González Durántez, dirigente del nuevo partido Democracia21, pertenece al European Council on Foreign Relations (ECFR), Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un centro de pensamiento dedicado al análisis de la política exterior y de seguridad europea.

El ECFR fue fundado en 2007 con financiación inicial de Open Society Foundations y, según los antecedentes recogidos por el medio, continúa recibiendo aportaciones de esa red. En determinados ejercicios anteriores, Open Society habría representado aproximadamente un tercio de sus ingresos. La institución también recibe recursos de gobiernos europeos, organismos de la Unión Europea, otras fundaciones privadas y empresas.

González Durántez, abogada especializada en comercio internacional y derecho de la Unión Europea, presenta su pertenencia al ECFR en su trayectoria profesional pública. También ha formado parte del consejo asesor del Círculo de Empresarios y ha impulsado iniciativas como España Mejor e Inspiring Girls. Democracia21 se presenta como una alternativa de regeneración institucional frente al bipartidismo y la polarización, con una alianza electoral con Ciudadanos y candidaturas anunciadas para Madrid y Barcelona.

La conexión institucional resulta concreta: una dirigente que interviene en la competencia electoral española pertenece a un centro de pensamiento que ha recibido financiación significativa de Open Society. Esa relación no demuestra que la fundación financie Democracia21 ni que determine sus decisiones políticas. Permite, sin embargo, identificar un espacio compartido entre las redes internacionales de análisis político y los actores que posteriormente participan en la organización de nuevas opciones electorales.

Aquí aparece una diferencia respecto del caso francés. Mientras las organizaciones examinadas en Francia actúan principalmente en la movilización social, la defensa de derechos y el debate sobre la actuación policial, el ECFR reúne a políticos, académicos y especialistas que intervienen en la formulación y discusión de políticas públicas. La influencia institucional puede desarrollarse tanto mediante organizaciones sociales como mediante centros de pensamiento que forman parte de las redes profesionales de los dirigentes políticos.

ORGANIZACIONES ESTUDIANTILES E ISLAMISMO POLÍTICO EN FRANCIA

El tercer elemento procede del artículo publicado por E-Notícies el 25 de octubre. El medio examinó la participación de Étudiants Musulmans de France (EMF) en las movilizaciones estudiantiles y sus relaciones con otras organizaciones juveniles y políticas.

Según el reportaje, EMF convocó públicamente a respaldar las manifestaciones del 17 de octubre y solicitó donaciones para sostener sus actividades. El artículo también cita una investigación del semanario francés Le Point, que describe la colaboración de EMF con RED Jeunes y su participación en la creación de Génération EDR, una plataforma vinculada a la movilización contra la islamofobia.

El aspecto más controvertido es la relación atribuida a EMF con el entorno de los Hermanos Musulmanes. E-Notícies remite a un informe del Ministerio del Interior francés de mayo de 2025 que sitúa a la organización estudiantil dentro de estructuras relacionadas con Musulmans de France. EMF rechaza expresamente esa clasificación y sostiene que es una asociación independiente y apartidista.

El reportaje también describe una convergencia entre organizaciones estudiantiles, colectivos de izquierda, movimientos sindicales y asociaciones vinculadas a reivindicaciones religiosas. Esa coincidencia se expresa en convocatorias comunes y en campañas sobre educación, condiciones de vida, discriminación y actuación policial.

La participación de EMF introduce un componente diferente de la financiación de Open Society. Los artículos permiten observar la presencia simultánea de organizaciones con trayectorias e intereses distintos dentro de las movilizaciones francesas. La existencia de convocatorias compartidas demuestra convergencia en determinadas reivindicaciones, pero no establece por sí misma una dirección operativa común ni una financiación conjunta de los disturbios.

Para determinar el alcance de esas relaciones resulta fundamental examinar las organizaciones que convocaron cada movilización, sus acuerdos públicos, las fuentes de financiación correspondientes a 2026 y las actuaciones concretas de sus dirigentes. Esos elementos permitirían distinguir entre cooperación circunstancial, alianzas políticas permanentes y estructuras de coordinación.

EL PODER FUNDACIONAL: FINANCIACIÓN, REDES E INFLUENCIA POLÍTICA

Los tres escenarios permiten examinar un mecanismo de influencia que caracteriza a las grandes fundaciones privadas contemporáneas: el financiamiento prolongado de organizaciones sociales, centros de pensamiento y redes profesionales capaces de intervenir en la discusión pública y en la elaboración de políticas.

En Francia, los antecedentes financieros de Open Society aparecen relacionados con organizaciones dedicadas a los derechos humanos, la movilización social y las campañas internacionales. En España, la conexión se establece mediante un centro de pensamiento financiado por la fundación y al que pertenece una dirigente que participa en la competencia electoral. Son mecanismos distintos, pero ambos muestran cómo las relaciones institucionales pueden extenderse desde la sociedad civil hasta los espacios de formación y actuación política.

El dinero constituye el punto de partida. Las subvenciones permiten contratar personal, desarrollar investigaciones, publicar informes, organizar encuentros, sostener campañas y establecer relaciones entre organizaciones de diferentes países. Con el tiempo, esas actividades pueden producir estructuras profesionales y redes de colaboración que continúan funcionando después de concluido el financiamiento de un proyecto determinado.

La documentación presentada también muestra por qué es necesario distinguir entre una subvención histórica y una operación política actual. Los US$100 millones comprometidos para Human Rights Watch en 2010, los 620.616,71 francos suizos declarados por la OMCT en 2024 y la financiación parcial de una publicación de Attac en 2017 representan relaciones económicas concretas, pero no son equivalentes a financiar las protestas francesas de octubre de 2026. Del mismo modo, la financiación del ECFR no constituye una prueba de financiación electoral de Democracia21.

La cuestión política de fondo es cómo las grandes fortunas privadas transforman recursos económicos en presencia institucional duradera. Una fundación puede financiar organizaciones que intervienen en movilizaciones, centros que elaboran propuestas de política exterior y redes profesionales integradas por personas que posteriormente ocupan posiciones de responsabilidad pública. Esa continuidad permite que la influencia de una estructura privada trascienda los ciclos electorales.

El caso de Open Society Foundations adquiere especial importancia porque sus actividades no dependen exclusivamente de la intervención personal de George Soros. La organización dispone de estructuras propias, programas internacionales y relaciones financieras desarrolladas durante décadas. Su funcionamiento permite que el patrimonio acumulado por su fundador siga sosteniendo iniciativas y organizaciones en numerosos países.

El problema que plantea este modelo no se limita a George Soros. Afecta a la relación entre capital privado, organizaciones de la sociedad civil, soberanía estatal y representación democrática. Mientras los gobiernos responden a mecanismos electorales y controles institucionales, las fundaciones privadas pueden mantener durante largos periodos sus prioridades de financiación y seleccionar los proyectos que consideran compatibles con sus objetivos.

Las investigaciones de octubre de 2026 aportan nuevos elementos para reconstruir esa arquitectura. Francia muestra organizaciones con antecedentes financieros comunes que participan en un mismo escenario de movilización social. España presenta la conexión entre una dirigente política y un centro internacional financiado por Open Society. El tercer elemento francés revela la convergencia de organizaciones estudiantiles, políticas y religiosas alrededor de determinadas reivindicaciones.

Soros no consiste solamente en la transmisión de una fortuna familiar. Su dimensión política reside en la continuidad de una estructura capaz de convertir capital financiero en organizaciones, relaciones profesionales y presencia institucional internacional. Para comprender su alcance, la investigación debe seguir los recursos económicos, identificar a las entidades beneficiarias y examinar sus actuaciones concretas. Ahí se encuentra la base documental para estudiar cómo operan las nuevas oligarquías transnacionales.


Fuentes periodísticas: La Gaceta, 18 y 21 de octubre de 2026; E-Notícies, 25 de octubre de 2026. Las relaciones, cifras y actuaciones descritas proceden de estas publicaciones y requieren contraste adicional con los documentos financieros e institucionales originales.

martes, 1 de septiembre de 2026

SOROS: US$1,5 MILLONES PARA COLOMBIA Y UNA NUEVA APUESTA POR LOS CHIPS

SOROS: US$1,5 MILLONES PARA COLOMBIA Y UNA NUEVA APUESTA POR LOS CHIPS

El reporte semanal sobre George Soros trae dos movimientos concretos. El primero ocurre en Colombia, donde Open Society Foundations anunció el 26 de agosto un fondo de US$1,5 millones después del terremoto del 10 de agosto. El segundo aparece en los mercados financieros: Soros Fund Management multiplicó casi por ocho durante el segundo trimestre su posición en Micron Technology, uno de los grandes fabricantes mundiales de memorias utilizadas en la infraestructura tecnológica vinculada a la inteligencia artificial. Son operaciones completamente distintas, pero muestran las dos dimensiones que siguen rodeando al universo Soros: capital financiero por un lado y financiamiento de organizaciones e instituciones por el otro.


US$1,5 MILLONES PARA COLOMBIA

Open Society Foundations anunció oficialmente una contribución de US$1,5 millones para la reconstrucción de Colombia, con especial atención a la región del Pacífico afectada por el terremoto. Según la propia fundación, el desastre dejó más de 300 muertos, centenares de desaparecidos, miles de heridos y más de 30.000 viviendas destruidas. El aporte, por tanto, responde a una emergencia humanitaria real y de enormes dimensiones.

Pero interesa observar cómo se distribuirá el dinero. No estamos simplemente ante un cheque entregado al Gobierno colombiano. Open Society señala que el fondo colocará a comunidades y organizaciones locales en el centro del diseño y ejecución de la recuperación. El dinero servirá para fortalecer capacidades locales, sostener organizaciones de la zona y mejorar los mecanismos de respuesta frente a desastres. El País precisa tres objetivos: reparar infraestructura, mejorar los sistemas de alerta ante emergencias y desarrollar proyectos para la región del Pacífico.

Hay una frase del comunicado de Open Society que resulta particularmente reveladora para comprender su modelo de actuación. La fundación afirma que el financiamiento permitirá que las organizaciones locales salgan de la crisis con “mayor capacidad e influencia”. Es decir, la ayuda humanitaria no se concibe únicamente como reconstrucción material. También busca fortalecer institucionalmente a determinados actores de la sociedad civil. La propia Open Society reconoce además que lleva años trabajando en el Pacífico colombiano financiando organizaciones e iniciativas locales.

Esto permite observar nuevamente el método que venimos siguiendo en estos reportes. Open Society no necesita convertirse en partido político ni administrar directamente un gobierno. Su instrumento fundamental son las organizaciones de la sociedad civil. La fundación proporciona recursos; las organizaciones adquieren infraestructura, personal, conocimiento técnico y capacidad de intervención; y esa estructura permanece cuando termina el proyecto concreto que originó el financiamiento.

OPEN SOCIETY YA ESTABA EN COLOMBIA

La operación tampoco representa la llegada de Soros a Colombia. Open Society mantiene presencia en el país desde hace décadas y trabaja particularmente con organizaciones del Pacífico. El propio comunicado explica que sus programas en la región apoyan iniciativas relacionadas con seguridad, oportunidades económicas, bienestar colectivo e inclusión social. Por eso los US$1,5 millones deben entenderse como una ampliación de una red previamente existente y no como una intervención aislada provocada por el terremoto.

El contexto político hace todavía más interesante el movimiento. Colombia acaba de atravesar un cambio de gobierno y Open Society mantiene su estructura de relaciones con organizaciones locales independientemente de quién ocupe la Presidencia. Ahí reside una de las ventajas del poder fundacional frente al poder electoral: los gobiernos tienen periodos determinados; las redes financiadas por fundaciones internacionales pueden permanecer durante décadas.

LA OTRA CARA DE SOROS: LOS CHIPS

Mientras Open Society mueve recursos hacia organizaciones colombianas, Soros Fund Management realizó una operación considerablemente diferente. El 14 de agosto presentó ante la Securities and Exchange Commission (SEC) estadounidense su reporte 13F correspondiente al segundo trimestre de 2026. El documento oficial confirma la presentación de la cartera institucional del fondo.

La operación que llamó la atención fue Micron Technology. Según el análisis de TheStreet, Soros Fund Management pasó de 2.824 acciones de Micron en el primer trimestre a 22.422 acciones en el segundo. El valor de la posición pasó aproximadamente de US$954.000 a US$25,88 millones: un incremento de alrededor de US$24,9 millones y una multiplicación de la posición por aproximadamente 7,9 veces.

Micron no es una inversión tecnológica cualquiera. La empresa produce memoria DRAM y NAND, componentes fundamentales para centros de datos, servidores y sistemas utilizados por la industria de inteligencia artificial. El movimiento muestra que Soros Fund Management está aumentando su exposición al gigantesco ciclo de inversión generado alrededor de la infraestructura de IA. El mismo reporte señalaba que la cartera 13F administrada por el fondo alcanzaba aproximadamente US$8.140 millones, con Amazon como mayor posición, seguida por TSMC y Alphabet.

domingo, 9 de agosto de 2026

GEORGE SOROS: DINERO ELECTORAL, EL HOMBRE DEL YEN.

GEORGE SOROS: DINERO ELECTORAL, EL HOMBRE DEL YEN.

El reporte semanal sobre George Soros deja esta vez una fotografía particularmente interesante del poder que se construyó alrededor del financiero húngaro-estadounidense. Soros aparece en noticias aparentemente desconectadas —las elecciones legislativas estadounidenses, la intervención sobre el yen japonés, la política española y el financiamiento internacional de organizaciones—, pero todas permiten observar las distintas ramificaciones que dejó una trayectoria que comenzó en la especulación financiera y terminó convertida en una extensa estructura de influencia política y filantrópica. Ya no se trata solamente de George Soros. Aparecen su hijo Álex, Open Society Foundations y antiguos operadores financieros que hoy ocupan posiciones centrales dentro del poder estatal estadounidense.

EL DINERO DE LOS MULTIMILLONARIOS INUNDA LAS ELECCIONES DE ESTADOS UNIDOS. Uno de los datos más importantes procede de un análisis sobre las elecciones legislativas de 2026: las 50 familias multimillonarias que más gastan habían destinado aproximadamente US$433 millones al proceso electoral, según un análisis de Americans for Tax Fairness basado en información de la Comisión Federal Electoral hasta el 1 de marzo. Pero el dato obliga a introducir una precisión importante frente a algunos titulares: cerca del 79% —US$344,3 millones— fue destinado a candidatos y organizaciones republicanas, no demócratas. Elon Musk aparecía como el principal donante individual del grupo analizado, con cerca de US$71 millones, seguido por Jeff Yass con más de US$55 millones. George Soros y su familia permanecen entre los grandes financiadores del campo demócrata, pero el fenómeno es mayor que Soros: la política estadounidense se ha convertido en un espacio donde unas pocas fortunas pueden colocar centenares de millones de dólares detrás de los dos grandes bloques.

Este dato resulta más revelador que cualquier denuncia personal contra Soros. El problema contemporáneo es la capacidad del gran capital para convertirse directamente en influencia política. Las fortunas compiten financiando candidatos, PAC, organizaciones, centros de pensamiento y campañas de incidencia. Soros representa el ala progresista de ese fenómeno, pero Musk, Yass y otros multimillonarios muestran que el mecanismo atraviesa las fronteras partidarias. La democracia electoral permanece formalmente basada en el principio de un ciudadano, un voto; alrededor de ella, sin embargo, funciona una infraestructura política donde la capacidad para financiar organizaciones y campañas está extraordinariamente concentrada.

SCOTT BESSENT: DEL ENTORNO FINANCIERO DE SOROS AL TESORO DE ESTADOS UNIDOS. La noticia económicamente más interesante de la semana lleva a un antiguo colaborador de Soros. Scott Bessent, actual secretario del Tesoro estadounidense, desempeñó un papel central en la intervención coordinada de Estados Unidos y Japón para sostener al yen, que había caído a niveles no vistos desde 1986. Estados Unidos compró yenes y utilizó una operación poco habitual: vendió euros en lugar de dólares para hacerlo. La actuación conjunta fortaleció inicialmente al yen en más de un 4%. Reuters señala que Japón habría vendido hasta US$59.000 millones en valores durante la operación.

La biografía de Bessent convierte el episodio en algo más significativo. Antes de llegar al Tesoro trabajó en Soros Fund Management y participó en el mundo de las grandes operaciones especulativas sobre monedas. Reuters incluso habla de una emergente “doctrina Bessent”, caracterizada por un mayor empleo de instrumentos financieros estadounidenses para estabilizar economías aliadas. La intervención sobre Japón también protege un interés estadounidense concreto: Japón es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de Estados Unidos y una venta masiva de esos activos podría elevar el costo de financiamiento norteamericano.

Aquí aparece una dimensión del poder Soros diferente de Open Society. Las redes de una gran estructura financiera no producen únicamente riqueza; también producen cuadros. Personas formadas en fondos de inversión pasan posteriormente a bancos centrales, ministerios, organismos multilaterales y gobiernos. Bessent no actúa hoy en nombre de Soros y sería incorrecto presentarlo de esa manera. Lo relevante es la circulación de élites entre las grandes finanzas y el Estado: un antiguo operador de uno de los fondos especulativos más conocidos del mundo dirige ahora el Tesoro de la principal potencia financiera internacional.

ÁLEX SOROS ENTRA EN LA BATALLA POLÍTICA ESPAÑOLA. En España, El País dedicó esta semana una columna a la circulación de mensajes en Truth Social alrededor de Pedro Sánchez, la inmigración y George Soros. Entre los elementos utilizados para construir esas acusaciones aparece una fotografía de Sánchez junto a Álex Soros, hijo y sucesor político de George Soros. El dato comprobable es que existe relación y encuentros públicos entre dirigentes políticos y Álex Soros.

Pero la presencia de Álex resulta políticamente relevante por otra razón. George Soros ha cedido progresivamente el protagonismo y su hijo aparece ahora en reuniones con dirigentes, organismos internacionales y actores políticos. La continuidad no depende de que George Soros permanezca personalmente activo. Open Society y la red de relaciones desarrollada durante décadas poseen vida institucional propia.

OPEN SOCIETY CONTINÚA ACTUANDO SOBRE POLÍTICAS INTERNACIONALES. También continúa desarrollándose una noticia detectada en el reporte anterior. La agencia estadounidense Jewish News Syndicate (JNS),  informó que Open Society Foundations respalda a organizaciones implicadas en una acción ante el máximo tribunal administrativo francés para exigir medidas que impidan relaciones comerciales o inversiones vinculadas con la presencia israelí en Jerusalén Este, Judea y Samaria. La acción muestra nuevamente que la actividad de estas fundaciones no se limita a la beneficencia: sus recursos llegan a organizaciones que emplean tribunales y mecanismos jurídicos para intentar modificar decisiones estatales y relaciones económicas internacionales.

Estamos ante la transformación de una fortuna financiera en una estructura capaz de sobrevivir a su fundador. Existe un heredero, Álex Soros; existe una institución, Open Society Foundations; existe una red internacional de organizaciones financiadas; y existe también una generación de antiguos profesionales vinculados al mundo financiero de Soros que siguieron carreras independientes y algunos alcanzaron posiciones extraordinariamente importantes.

El poder duradero no consiste en controlar cada acontecimiento, sino en construir instituciones, financiar organizaciones, formar cuadros y establecer relaciones capaces de sobrevivir durante generaciones. George Soros está desapareciendo progresivamente de la primera línea. Sin embargo, el sistema de influencia construido alrededor de su fortuna ya no necesita de su presencia cotidiana. El hombre envejece; el capital se transmite; las organizaciones permanecen y las redes continúan funcionando.


domingo, 26 de julio de 2026

El linaje Soros

El linaje Soros

La principal noticia de la semana no fue una nueva donación de George Soros ni una intervención política de Open Society Foundations. La noticia fue la consolidación de la sucesión. George Soros confirmó que el control de su imperio financiero y filantrópico queda en manos de su hijo Alexander Soros, quien desde hace tiempo dirige Open Society Foundations y hoy representa la continuidad política de la organización. No se trata de un simple relevo familiar; es la continuidad de una estructura de poder construida durante décadas.


Las demás noticias de la semana confirman precisamente esa continuidad. Open Society sigue financiando organizaciones internacionales, aparece vinculada a campañas de incidencia sobre la política francesa respecto de Israel y el nombre de Soros continúa presente en debates políticos en Estados Unidos, Colombia, México y otros países. No se observa un cambio de estrategia. Cambia la persona que dirige la organización, pero no la dirección de la organización.

Este punto merece atención porque revela una transformación en la manera como opera el poder. Durante gran parte del siglo XX las élites buscaban influir creando partidos políticos, financiando campañas electorales o controlando medios de comunicación. Hoy el método es diferente. La influencia se construye mediante fundaciones, universidades, organizaciones no gubernamentales, centros de pensamiento, litigios estratégicos y redes de especialistas capaces de intervenir de manera permanente en la formación de políticas públicas. El objetivo ya no es ganar una elección, sino participar en la elaboración de las ideas que condicionarán a cualquier gobierno.

Open Society es probablemente uno de los ejemplos más desarrollados de ese modelo. Su actividad ya no depende de George Soros como individuo. La fundación posee una estructura propia, presencia internacional, recursos permanentes y capacidad para financiar proyectos durante largos períodos. La sucesión de Alexander Soros demuestra que la organización ha dejado de ser el proyecto personal de un multimillonario para convertirse en una institución con vocación de permanencia.

Por esa razón, reducir el debate a la figura de George Soros resulta insuficiente. El problema no consiste en una persona, sino en un modelo de influencia que combina capital financiero, fundaciones privadas, producción académica, litigio estratégico e incidencia política internacional. Soros es importante porque fue uno de los pioneros de ese esquema, pero hoy existen otras grandes fortunas que utilizan mecanismos similares para promover sus propias agendas.

La verdadera discusión no debería centrarse en si George Soros tiene derecho a financiar las causas que considera legítimas. Ese derecho existe. La cuestión es otra: ¿qué ocurre cuando fundaciones privadas con miles de millones de dólares adquieren una capacidad de influencia comparable a la de numerosos Estados? ¿Cómo cambia la relación entre capital, soberanía y democracia cuando parte del debate público depende de organizaciones financiadas desde redes internacionales?

La noticia de esta semana permite formular una conclusión sencilla. George Soros puede retirarse. Incluso puede desaparecer de la escena pública. Pero el linaje político e institucional que construyó continuará operando porque el verdadero legado no era su fortuna, sino la organización que levantó alrededor de ella. En las oligarquías del siglo XXI el patrimonio más valioso ya no es el dinero; es la capacidad de convertir ese dinero en influencia permanente sobre las instituciones.

sábado, 4 de julio de 2026

George Soros: el financista político más influyente del progresismo global

George Soros: el financista político más influyente del progresismo global

Durante décadas, el nombre de George Soros ha estado asociado a algunas de las principales causas del progresismo internacional. Para sus partidarios representa a un filántropo que financia organizaciones dedicadas a la democracia, los derechos humanos y la sociedad civil. Para sus críticos, constituye uno de los mayores ejemplos de cómo una inmensa fortuna privada puede ejercer influencia sobre la política y las instituciones internacionales.

Las noticias de las últimas semanas muestran que el debate sobre su papel está lejos de desaparecer.


En Estados Unidos, distintos medios coinciden en que George Soros continúa siendo uno de los mayores financiadores del Partido Demócrata. Registros de financiamiento político muestran que, junto con su hijo Alex Soros y organizaciones vinculadas a su entorno, ya se han destinado alrededor de 103 millones de dólares durante el actual ciclo electoral de mitad de mandato, principalmente a través de comités de acción política (PAC). Incluso diversos análisis lo ubican nuevamente como el mayor donante individual de la presente campaña electoral.

Este volumen de recursos vuelve a plantear una pregunta legítima en cualquier democracia: ¿hasta qué punto un reducido grupo de multimillonarios puede influir en el rumbo político de un país mediante el financiamiento electoral? La interrogante no se limita a Soros. También involucra a grandes donantes del Partido Republicano, como Elon Musk, Jeff Yass o Miriam Adelson. Sin embargo, Soros continúa siendo el símbolo más visible del financiamiento progresista a gran escala.

Fuera de Estados Unidos, el nombre de Soros también aparece asociado a organizaciones internacionales que promueven reformas institucionales, políticas de género, derechos reproductivos, migración, transparencia y fortalecimiento de organizaciones no gubernamentales, QUE EN TERMINOS CONCRETOS SE TRADUCE EN MATANZAS DE NIÑOS, CASTRACION QUIMICA QUIRURGICA DE MENORES Y MAYORES EDAD, Y FRONTERAS QUE DEJAN PASO AL INGRESO DE CRIMINALES Y MALVIVIENTES AL NO EXIGIRLES ANTECEDENTES. Buena parte de estas iniciativas reciben apoyo histórico de Open Society Foundations, la red filantrópica creada por el propio Soros.

En este contexto surgieron recientemente informaciones que afirmaban que Soros estaría financiando directamente la candidatura de Michelle Bachelet para convertirse en Secretaria General de las Naciones Unidas. Sin embargo, esa afirmación ha sido cuestionada. Lo que sí existe es un antecedente documentado: Open Society apoyó años atrás la iniciativa internacional "1 for 8 Billion", orientada a promover mayor transparencia en el proceso de elección del Secretario General de la ONU. No obstante, hasta el momento no se ha presentado evidencia pública que demuestre un financiamiento directo de Open Society a la candidatura de Michelle Bachelet, extremo que incluso ha sido negado por la propia fundación.


Ello no significa que desaparezcan las preocupaciones sobre la influencia política de grandes fundaciones privadas. Las Open Society Foundations continúan siendo uno de los actores filantrópicos con mayor presencia internacional y financian miles de proyectos relacionados con gobernanza, justicia, libertad de prensa, igualdad de género y derechos sexuales y reproductivos, áreas que con frecuencia generan fuertes controversias políticas y culturales en numerosos países.


Desde una perspectiva conservadora y provida, resulta legítimo observar críticamente esta realidad. Muchas organizaciones financiadas por Open Society promueven agendas que incluyen la ampliación del acceso al aborto, el reconocimiento de nuevos derechos vinculados a la identidad de género y diversas reformas culturales que sectores conservadores consideran incompatibles con la protección de la vida desde la concepción, la familia basada en el matrimonio entre hombre y mujer y el principio de soberanía nacional.


El debate, por tanto, no gira únicamente alrededor de George Soros como persona. La cuestión de fondo es hasta dónde puede llegar la influencia política de grandes fortunas privadas sobre procesos democráticos, organismos internacionales y políticas públicas que terminan afectando a millones de personas.

En cualquier democracia sana, el financiamiento político, la actividad de las organizaciones internacionales y la acción de las grandes fundaciones deberían desarrollarse con el mayor nivel posible de transparencia. Solo así los ciudadanos podrán conocer quién financia determinadas agendas, cuáles son sus objetivos y qué intereses políticos o ideológicos pueden encontrarse detrás de ellas.


Más allá de simpatías o rechazos personales, George Soros continúa siendo uno de los actores privados con mayor capacidad para influir en el debate político internacional. Precisamente por ello, sus actividades seguirán siendo objeto de escrutinio público, especialmente cuando se relacionan con procesos electorales, organismos multilaterales o reformas sociales de enorme trascendencia.

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domingo, 10 de mayo de 2026

Columna semanal: George Soros bajo la lupa (9 de mayo de 2026)

Columna semanal: George Soros bajo la lupa (9 de mayo de 2026)

Soros contra la soberanía

Una vez más, George Soros aparece como protagonista de ataques contra la identidad y la soberanía de las naciones. En Italia, La Gaceta reveló que financió un informe que califica al país de “antidemocrático”, un golpe directo contra el gobierno de Giorgia Meloni y contra la voluntad popular expresada en las urnas. No es la primera vez que Soros utiliza sus fundaciones para desacreditar gobiernos que defienden valores tradicionales y nacionales: su estrategia es clara, imponer la agenda globalista por encima de la democracia real.

La plutocracia en exhibición

La Met Gala 2026 en Nueva York fue un escaparate de poder y decadencia. Allí estuvieron los hijos de Soros, Alex y Robert, junto a magnates como Michael Bloomberg y Rupert Murdoch. Los medios resaltaron la presencia de la “nueva aristocracia global”, donde los herederos de fortunas como la de Soros se mezclan con celebridades y políticos. Este evento refleja cómo el progresismo de lujo convive con la ostentación, mientras se predica austeridad y justicia social para los pueblos.

Economía y manipulación

En el terreno financiero, Soros sigue siendo citado como referente, pero no debemos olvidar que su fortuna se construyó sobre la especulación y la manipulación de mercados. Su famoso fondo Quantum y sus inversiones en empresas como Adecoagro muestran cómo utiliza el capital para condicionar economías enteras. Incluso sus antiguos colaboradores, como Bessent, reconocen que “cuando conseguimos a Soros, empezamos a tener acceso al capital”. Es decir, su influencia no es filantropía, sino poder económico al servicio de una agenda ideológica.

Hungría y la paradoja Orbán

La derrota de Viktor Orbán ha vuelto a poner en el centro la relación con Soros. Orbán fue formado con una beca financiada por él, pero luego se convirtió en su principal adversario, defendiendo la soberanía húngara frente a la imposición de la “sociedad abierta”. La Universidad Centroeuropea, fundada por Soros en Budapest, fue objeto de la “Lex CEU” para limitar su influencia. Hungría es el ejemplo de cómo un país puede resistir la maquinaria globalista, aunque la batalla cultural y política continúa.

Cultura y mito del “villano global”

En redes sociales y medios alternativos, Soros sigue siendo el “villano confiable” para explicar conspiraciones y crisis. Desde acusaciones de financiar ONG progresistas en España hasta teorías sobre su papel en El Salvador o Austria, su nombre aparece como constante. Incluso plataformas como Prime Video difunden documentales que lo presentan como “el gran cerebro global”. No es casualidad: Soros se ha convertido en el símbolo de un sistema que busca borrar las raíces, la familia y la fe, reemplazándolas por una agenda progresista y relativista.


📌 Conclusión 

George Soros no es solo un inversor ni un filántropo. Es el rostro visible de un proyecto globalista que pretende imponer aborto, ideología de género y migración masiva como pilares de una nueva sociedad sin valores. Su presencia en la política, la economía y la cultura demuestra que la batalla no es solo electoral, sino civilizatoria. Frente a su poder, los pueblos deben reafirmar su identidad, defender la vida y la familia, y resistir la imposición de una élite que se cree dueña del destino de las naciones.



sábado, 25 de abril de 2026

Columna semanal: George Soros en la prensa (25 de abril de 2026)

Columna semanal: George Soros en la prensa (25 de abril de 2026).

Soros y la política internacional

La semana estuvo marcada por la presencia de Alexander Soros, hijo del multimillonario húngaro, en la cumbre de Barcelona junto a Pedro Sánchez y Lula da Silva. Su rol como presidente de la Open Society Foundations fue ampliamente cubierto por medios como MSN, Vozpópuli y El Español, que destacaron sus vínculos con el gobierno español y su influencia en la agenda progresista. La narrativa de “Soros y Sánchez” se consolidó como un eje de debate sobre la relación entre filantropía y poder político. En paralelo, Dolça Catalunya recordó que la primera reunión de Sánchez en la Moncloa fue con George Soros, reforzando la idea de una relación de largo recorrido.


Activismo y protestas

Las movilizaciones “No Kings” continúan siendo atribuidas a la red de Soros, con cifras que hablan de miles de millones en financiamiento. Medios como Diario Bitcoin y Voz Media insistieron en la idea de una red de organizaciones socialistas y comunistas respaldadas por su fundación. En EE.UU., Trump acusó al fiscal Alvin Bragg y al juez Juan Merchan de estar “respaldados por Soros”, mientras que en América Latina se lo vincula con movimientos progresistas y campañas sociales. Este patrón muestra cómo su nombre se convierte en un recurso narrativo para explicar protestas y procesos políticos incómodos.

Economía y plutocracia

En el terreno económico, Soros aparece junto a Jeff Bezos, Elon Musk y Warren Buffett en informes sobre la nueva plutocracia global (El País). También se recuerda su papel histórico en intentos de compra de empresas como SanCor en Argentina, y su influencia en figuras como Eduardo Elsztain, a quien impulsó en los años noventa. Su teoría de la reflexividad sigue siendo citada en análisis financieros y sus libros circulan en librerías europeas, como Quelques leçons tirées de la crise. Además, plataformas como YouTube vuelven a difundir su historia como el hombre que quebró al Banco de Inglaterra, reforzando el mito del inversor que desafió a los mercados.

Hungría y el legado de Orbán

La derrota de Viktor Orbán en Hungría reavivó el debate sobre la relación entre Soros y el país. Orbán, formado en Oxford con una beca financiada por Soros, se convirtió luego en su principal adversario político. La prensa internacional (La Nación, CNN en Español) subrayó cómo el nuevo líder Péter Magyar deberá enfrentar la “máquina de propaganda” construida contra Soros y Bruselas. En este contexto, Soros sigue siendo un actor central en la política húngara, tanto como benefactor inicial de Orbán como antagonista en su narrativa nacionalista.

Cultura y mito

En redes sociales y medios alternativos, Soros continúa siendo un “viejo confiable” para explicar conspiraciones. Desde acusaciones de financiar periodistas y fiscales en EE.UU. hasta supuestas infiltraciones en Bulgaria y México, su nombre aparece como explicación recurrente de crisis y protestas. Al mismo tiempo, plataformas como YouTube y foros como Reddit discuten su perfil psicológico o analizan el “mito y el hecho” de su figura. Este uso constante lo convierte en un símbolo cultural que trasciende la economía y la política, funcionando como antagonista global en narrativas de derecha y como referente intelectual en círculos progresistas.

📌 Conclusión

George Soros y su hijo Alexander dominaron la agenda de la semana: en política, como aliados visibles de Sánchez; en activismo, como financiadores de movimientos progresistas; en economía, como parte de la plutocracia global; y en cultura, como mito y enemigo narrativo. Su figura sigue siendo polivalente: inversor, filántropo y antagonista, dependiendo del prisma desde el que se lo observe.